El Hotel Edén de La Falda es el edificio que explica la ciudad: antes de que existiera el pueblo, había un hotel de lujo en medio de las sierras, y alrededor de él se fue armando todo lo demás. Hoy no se puede dormir ahí, pero sí recorrerlo en visitas guiadas: de día, para seguir su historia, y de noche, para escuchar sus leyendas. Esta nota cuenta qué pasó entre los primeros pasajeros y el museo de hoy, y cómo organizar la visita. Para el resto de la ciudad tenés la nota de qué hacer en La Falda.
Un hotel de lujo antes de que hubiera pueblo
La obra la impulsó Roberto Bahlcke, un alemán que compró tierras en las sierras de Punilla a fines del siglo XIX. Las fuentes ubican la compra en 1897 y la llegada de los primeros pasajeros entre fines de ese año y 1898, con el edificio todavía a medio terminar; por eso conviene tomar con cuidado la fecha de "inauguración", que cambia según quién la cuente. Se levantó con materiales y mobiliario traídos de Europa, con torres de aire francés y ornamentación alemana, y ofrecía servicios de gran hotel: golf, tenis, pileta y una usina eléctrica propia.
Una de las ideas originales fue ofrecer el clima serrano a personas con tuberculosis, una enfermedad muy extendida en esa época. De ahí que dentro del predio haya existido un cementerio, que hoy forma parte del recorrido nocturno. Entre los huéspedes se mencionan presidentes argentinos, como Julio Argentino Roca, y nobles europeos, entre ellos Eduardo de Windsor y Humberto II de Italia.
Los Eichhorn y el nacimiento de La Falda
Después de pasar por otros dueños, en 1912 el hotel quedó en manos de los hermanos alemanes Walter y Bruno Eichhorn. Ellos le dieron su época de mayor brillo y, además, empezaron a lotear las tierras que rodeaban al edificio: la primera venta de un lote, en noviembre de 1913, se toma como el comienzo de la ciudad. Hotel y pueblo nacieron juntos, y la calle principal, la avenida Edén, todavía lleva su nombre.
Para llegar al hotel se trazó, hacia 1900, el camino de montaña que hoy se conoce como Camino del Cuadrado. Si te interesa recorrerlo, tenés la nota sobre el Camino del Cuadrado, de La Falda a Río Ceballos.
La guerra: marinos alemanes y diplomáticos japoneses
Los Eichhorn pertenecían a la colectividad alemana y simpatizaban con el nacionalsocialismo, algo que pesó sobre el hotel cuando estalló la Segunda Guerra Mundial. Según varias fuentes, en 1939 el Edén alojó a integrantes de la tripulación del acorazado Graf Spee, hundido frente a Montevideo. En 1945, cuando la Argentina le declaró la guerra a Alemania y a Japón, el Estado incautó el hotel y lo trató como propiedad enemiga.
Un despacho diplomático estadounidense de esa época registra que, a mediados de abril de 1945, un grupo de 62 personas de la delegación japonesa, entre funcionarios, familiares y personal de servicio, fue internado en el hotel bajo estricta vigilancia. Unos años después de la guerra, el edificio fue devuelto a manos privadas.
Cierre, saqueo y rescate
La última temporada fue la de 1965, y después el hotel cerró. Siguieron décadas de abandono, con saqueos y destrozos que alimentaron las leyendas locales. En 1988 se lo declaró monumento histórico municipal y, en los años noventa, lo compró el municipio, que empezó a recuperarlo. La restauración avanzó por etapas, y la planta baja es la parte más recuperada.
Hoy funciona como museo y centro cultural, con sala para espectáculos, salón de exposiciones y eventos, y su administración organiza las visitas. No es un hotel en funcionamiento: no se puede alojarse ahí.
Cómo se visita hoy
- Visita diurna: recorre las salas restauradas, los jardines y cuenta la historia y la arquitectura del edificio. Es la que conviene si lo que te interesa es el dato histórico.
- Visita nocturna: propone un recorrido a oscuras con relatos de mitos, leyendas y supuestas apariciones, y según los reportes incluye una proyección inicial y el paso por el antiguo cementerio del predio.
- Duración y reserva: cada visita lleva alrededor de una hora y media, y las nocturnas se reservan con anticipación por los canales del propio hotel. Los días y los turnos cambian según la temporada.
Conviene separar las dos cosas: lo que cuenta la visita diurna se apoya en documentos y fechas, mientras que los relatos de la nocturna son parte del espectáculo. Para confirmar días y turnos, la oficina de informes turísticos de La Falda queda sobre la misma avenida Edén, y el hotel está en el extremo de esa avenida.
Qué combinar en el día
El Edén lleva una mañana o una tarde. Para completar el día en la ciudad hay dos combinaciones fáciles: sumarle el complejo de Siete Cascadas y el dique, si es verano y hace calor, o dedicar la otra mitad del día a una caminata, como la del cerro La Banderita. Si el día amanece con lluvia, el Edén sirve como plan principal, junto con el Museo Arqueológico Ambato, que también figura entre los museos de la ciudad.
Dónde dormir y comer
Aunque el Edén ya no aloja pasajeros, La Falda sigue siendo una de las ciudades con más oferta de alojamiento de Punilla. En la guía tenés los hoteles de La Falda y los restaurantes con teléfono y dirección, y la guía comercial completa de la ciudad.
Consejo: antes de armar el viaje, confirmá qué visitas están funcionando esos días y reservá las nocturnas con tiempo, sobre todo en vacaciones y fines de semana largos, porque se hacen en grupos y por turnos.