Las Sierras Chicas son el corredor de pueblos serranos que se apoya en el faldeo este de la cadena, al norte de la ciudad de Córdoba. Los primeros están a 15 o 20 km de la Capital, casi pegados a ella; el último del circuito clásico, La Granja, queda a unos 50. En ese tramo hay ríos con pozones, cascadas a las que se llega caminando, diques, reservas y buena oferta para comer. Para un resumen corto tenés escapadas cerca de Córdoba Capital; esta nota va pueblo por pueblo.
Cómo se recorren las Sierras Chicas
El eje del corredor es la ruta provincial E-53, que de Río Ceballos hacia el norte pasa por Salsipuedes, Agua de Oro y La Granja. Villa Allende, Mendiolaza y Unquillo forman el primer tramo, urbano y residencial. La cadena es más larga que el circuito turístico: sigue hacia el norte hasta el cerro Uritorco, que el organismo de turismo de la provincia describe como el más alto de las Sierras Chicas y que es tema de nuestra nota sobre qué hacer en Capilla del Monte.
Villa Allende, Mendiolaza y Unquillo: lo más cerca de la ciudad
Villa Allende es la más cercana: calles arboladas, golf, casonas y una de las mayores concentraciones de restaurantes, cafés y cervecerías del corredor. Podés ver las opciones en los restaurantes de Villa Allende. Mendiolaza, a unos 23 km de la Capital, se convirtió en un polo gastronómico, con restaurantes y cervecerías artesanales entre calles arboladas y monte serrano.
Unquillo, a unos 28 km, suma un plan cultural poco común para un pueblo serrano: la casa museo del pintor Lino Enea Spilimbergo, que eligió vivir allí sus últimos años. Es un buen paseo para los días de lluvia o de calor fuerte.
Río Ceballos: diques, cascadas y el Camino del Cuadrado
Río Ceballos, a unos 35 km de la Capital, es el pueblo con más para hacer. A unos 6 km del centro, por la avenida San Martín, está el dique La Quebrada, dentro de la Reserva Hídrica Provincial Parque La Quebrada, con pesca y buceo deportivo. Desde ahí sigue el camino hacia Pozos Verdes, donde termina el paso para autos y arranca una caminata de baja dificultad, de unos 2 km, hasta la cascada Los Hornillos: una caída de unos diez metros con una olla profunda al pie. Otros saltos, como Los Cóndores y Quebrada de Tello, piden caminatas más largas, de una a dos horas.
Desde Río Ceballos y Salsipuedes también sale el Camino del Cuadrado, la ruta provincial E-98, que cruza la sierra hacia La Falda, en Punilla. Es la única ruta asfaltada que atraviesa esta cadena, tiene varios miradores y se pensó a comienzos del siglo XX para llegar al Hotel Edén. Puede cerrarse por mal tiempo o mantenimiento.
Salsipuedes, Agua de Oro y La Granja: ríos y pozones
- Salsipuedes: a unos 37 km de la Capital, con el río que cruza el pueblo y el salto La Estancita, una cascada con pileta al pie. Según una leyenda, su nombre viene del grito de un comechingón que arrojó a un rival al río: "salí si podés".
- Agua de Oro: a unos 44 km, con balnearios sobre el río como El Cajón y Cartagena, la iglesia de San Vicente Ferrer, del siglo XVIII, y una oferta de comidas serranas para el almuerzo.
- La Granja: a unos 50 km, con un río de cajones y pozones, las Tres Cascadas, a unos ocho kilómetros del centro, y el cerro de la Cruz, un mirador al que se llega en auto. Cerca está la reserva natural Tiú Mayú, de acceso a pie y con reglas estrictas: sin fuego, sin camping y sin música.
Ascochinga y la Estancia Santa Catalina
Ascochinga cierra el corredor, ya cerca de Jesús María, con un ritmo de pueblo chico, cabalgatas y caminatas. A unos kilómetros, por un desvío de tierra, está la Estancia Santa Catalina, una de las cinco estancias jesuíticas declaradas Patrimonio de la Humanidad, con su iglesia barroca. Si el tema te interesa, mirá la nota sobre el Camino de las Estancias Jesuíticas.
Cuándo ir y qué tener en cuenta
Los balnearios y las cascadas más conocidas se llenan los fines de semana de verano: conviene salir temprano o ir en días de semana. Después de una tormenta serrana los ríos pueden crecer en minutos, aunque el cielo esté despejado donde estás: no cruces ni te quedes en el cauce. En las caminatas llevá agua, calzado cerrado y evitá las piedras mojadas, que resbalan. En las reservas respetá las reglas de cada lugar: no hacer fuego, no dejar residuos y no salir de los senderos.
Dónde dormir y comer
Río Ceballos es la mejor base para quedarse unos días: en la guía tenés los hoteles y cabañas de Río Ceballos y sus restaurantes. Para comer, Villa Allende y Mendiolaza son las dos zonas con más variedad, y en los pueblos del norte abundan las parrillas, las casas de té y los restaurantes con vista al río.
Consejo: con un solo día, combiná una caminata en Río Ceballos, por ejemplo hasta la cascada Los Hornillos, con el almuerzo en Mendiolaza o Villa Allende, que quedan de vuelta hacia la ciudad. Con dos días, dedicá el segundo al norte (Salsipuedes, Agua de Oro y La Granja) y quedate a dormir en la zona.