Si buscás un balneario en La Calera, conviene aclarar de entrada cómo es el agua acá. No hay un río de pozones y playas de piedra como el de otros pueblos serranos: el Suquía llega regulado por diques y el municipio lo presenta más como paisaje y paseo que como lugar de baño. Lo que sí hay es una laguna de agua turquesa en una vieja cantera, piletas municipales en los parques y una costanera sobre el río. Esta nota explica qué ofrece cada uno y qué precauciones tomar.
El río Suquía a su paso por La Calera
El Suquía, llamado también río Primero, nace en el dique San Roque, en Villa Carlos Paz, donde se juntan varios ríos serranos, y baja hacia la ciudad de Córdoba por la quebrada de Bamba. En el tramo de La Calera está intervenido por obras hidráulicas históricas: el dique Mal Paso, una presa derivadora del siglo XIX, y más abajo, cerca de El Diquecito, un pequeño embalse regulador y un canal que lleva agua hacia la planta potabilizadora de la zona norte de la ciudad. En otras palabras: su caudal depende de lo que se deje pasar desde aguas arriba y de la lluvia, no solo del clima del día.
Para el visitante, eso tiene dos consecuencias. La primera es que las fuentes oficiales, el portal turístico municipal y el de la provincia, ofrecen el río como lugar para descansar, caminar, andar en bicicleta y mirar aves, en especial en la costanera del dique Mal Paso, y no lo presentan como un balneario organizado y con servicios. La segunda es que ver gente adentro del agua no significa que el tramo esté habilitado ni que sea seguro. Si lo que querés es un río de pozones y playas, los pueblos de las Sierras Chicas y del valle de Punilla tienen balnearios más tradicionales: mirá las notas sobre las Sierras Chicas y el valle de Punilla.
Laguna Azul: el balneario más conocido
La Laguna Azul está en el barrio Dumesnil, donde durante décadas funcionó una fábrica de cemento, y su origen es industrial: ocupa una cantera abandonada que se llenó de agua. Los minerales de la roca le dan ese tono entre turquesa y azul intenso que la hizo famosa. La explotación de la piedra y de la cal, que le dio nombre al pueblo, tiene su historia en la nota sobre La Calera y sus caleras.
Qué ofrece: playa de arena, sectores para nadar, un parador y un restaurante junto al agua, alquiler de kayaks y otros elementos náuticos, y senderos que bordean la laguna, con miradores naturales. En algunas temporadas se sumó un parque acuático inflable flotante. Para llegar desde Córdoba se toma la avenida Colón hacia el oeste y la ruta E-55, siguiendo la señalización hacia la laguna; desde Villa Allende, por la avenida Río de Janeiro y la misma ruta. Hay colectivos hasta La Calera, pero después necesitás taxi o remís.
Dos advertencias propias de este lugar. La primera: el acceso es de temporada y las condiciones (si se paga ingreso, qué sectores están habilitados, hasta qué hora se queda) cambiaron de un año a otro en lo que publicó la prensa; confirmalas en el portal turístico municipal antes de ir. La segunda: es una ex cantera. La prensa local señaló que la profundidad del espejo de agua y la falta de barreras naturales en algunos sectores exigen precauciones, así que metete solo en las zonas habilitadas, hacé pie antes de alejarte, no te tires desde las rocas y no dejes a los chicos solos ni un minuto.
Piletas municipales
Los parques Icardi y Dumesnil y el Sportivo Calera tienen piletas municipales que funcionan en temporada de verano y permanecen cerradas el resto del año. El portal no detalla quién puede ingresar ni en qué condiciones, así que es un dato para preguntar a la Dirección de Turismo o en las redes del municipio. Son una alternativa a la laguna para quienes van con chicos.
Crecidas: el riesgo que no se ve
El Suquía es un río de montaña regulado, y un día de sol no garantiza que esté tranquilo. En una crecida reciente, el agua entró en las casas de Villa El Diquecito, dentro del municipio de La Calera, con el dique San Roque vertiendo por encima de su vertedero; el municipio armó un comité de emergencia con técnicos y bomberos. Es un ejemplo de que el nivel puede cambiar rápido y de que las zonas bajas cercanas al cauce son las más expuestas.
- No acampes ni dejes el auto en las orillas bajas o en el cauce seco.
- Si el cielo se oscurece en las sierras, salí del agua aunque donde estés no llueva: el río puede crecer con lo que cae más arriba.
- Seguí los avisos del municipio y de Defensa Civil, y no cruces tramos con corriente.
El municipio también organiza jornadas de limpieza del río con vecinos, una de ellas en el puente de acceso a la Laguna Azul, un recordatorio de que conviene llevarse la basura y no dejar nada en la orilla.
Qué más hay para hacer cerca del agua
Cuando el calor afloja o el día no da para meterse al agua, la costanera del dique Mal Paso sirve para caminar y pedalear, y el casco histórico y los museos completan el día. Todos los planes del pueblo están en la nota qué hacer en La Calera.
Dónde dormir y comer
Hay pocas opciones de alojamiento dentro del pueblo; para pasar la noche mirá los hoteles de Villa Allende. Para comer después del baño, en la guía están los restaurantes de La Calera y los comercios de alimentos y bebidas; las propuestas de entretenimiento y deportes sirven para armar el resto del día, y la guía comercial de La Calera junta todo.
Consejo: si vas a la laguna en temporada, salí temprano y llevá sombra, agua y un adulto por cada grupo de chicos. Antes de salir, confirmá en el portal municipal si el acceso está abierto ese día.